La Habana: almendrones, Malecón y paladares con historia
La Habana no es una ciudad congelada en el tiempo por casualidad: sus fachadas descascaradas, sus Chevrolet y Buick de los años 50 circulando a diario y su vida social volcada en la calle son el resultado de seis décadas de aislamiento e ingenio cubano. Caminar de Centro Habana al Vedado es atravesar capas distintas de historia, música y arquitectura sin salir de la misma avenida costera, el Malecón.
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Habana Vieja
Casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad, con plazas coloniales, palacios restaurados y calles empedradas.
Malecón
Avenida costera de 8 kilómetros donde los habaneros pescan, se reúnen y ven el atardecer junto al muro rompeolas.
Capitolio Nacional
Imponente edificio inspirado en el Capitolio de Washington, hoy sede de la Academia de Ciencias de Cuba.
Plaza de la Revolución
Explanada monumental dominada por el mural de Che Guevara y el memorial a José Martí.
Fábrica de Arte Cubano (FAC)
Antigua fábrica de aceite convertida en centro cultural con galerías, música en vivo y bares hasta la madrugada.
Fortaleza de San Carlos de la Cabaña
Fortaleza colonial frente a la bahía donde cada noche se dispara el histórico cañonazo de las nueve.
Callejón de Hamel
Callejón pintado con murales afrocubanos, epicentro de la rumba y la santería con música en vivo los domingos.
Un día en La Habana
Qué comer
La cocina habanera mezcla raíces españolas, africanas y caribeñas, servida casi siempre en paladares (restaurantes privados) llenos de carácter.
Entre noviembre y abril el clima es seco y templado, ideal para caminar por el Malecón y el casco histórico; evita mayo-octubre si quieres esquivar la temporada de huracanes y el calor húmedo, aunque julio trae el Carnaval de La Habana.
Los almendrones (autos americanos de los 50 compartidos) cubren rutas fijas por unas monedas y son la forma más pintoresca de moverse; los cocotaxis y las bicitaxis sirven para trayectos cortos por La Habana Vieja. Para distancias largas o viajes nocturnos conviene un taxi estatal o Cocotaxi reservado con antelación, ya que el transporte público (guaguas) suele ir abarrotado.
Cambia dinero poco a poco en varias casas de cambio o con tu anfitrión de la casa particular en vez de todo de golpe: así evitas quedarte con exceso de pesos cubanos difíciles de gastar o revender al salir del país.
Preguntas frecuentes
¿Se puede pagar con tarjeta en La Habana?+
Muy poco: la mayoría de negocios estatales y privados operan en efectivo (pesos cubanos o dólares/euros en efectivo). Las tarjetas emitidas en EE.UU. no funcionan, así que conviene llevar dinero en cash y cambiarlo en cadecas o casas particulares.
¿Es necesario alojarse en casas particulares?+
No es obligatorio, pero alojarse en una casa particular (alquiler tipo bed & breakfast familiar) suele dar mejor relación calidad-precio y contacto real con la vida local que los hoteles estatales, sobre todo en el Vedado o Habana Vieja.
¿Es segura La Habana para el turista?+
En general sí, la delincuencia violenta es baja, pero hay carteristas y estafas menores (cigarros falsos, cambio de moneda irregular); lo habitual es simplemente cuidar el bolso en zonas concurridas como el Malecón o Obispo por la noche.
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